miércoles, 30 de octubre de 2013

El Experimento del Kaiser Guillermo el Grande de Alemania

Buscando información sobre la necesidad de amor que tenemos los seres humanos he encontrado el siguiente artículo, muy interesante en mi opinión, sobre el experimento que realizó el Kaiser Guillermo el Grande de Alemania con bebés abandonados en un orfanato.

Este texto puede ser muy interesante para alumnos del tercer ciclo y para alumnos de secundaria.

El Experimento del Kaiser Guillermo de Alemania
El Kaiser Guillermo el Grande de Alemania, muy amante de las artes y las ciencias, quiso saber cómo se expresarían los niños a los que jamás se les enseñara a hablar.

Para ello ideó un terrible experimento con los bebés abandonados al nacer en un hospital. Las personas encargadas de cuidarlos tenían que preocuparse de alimentarlos debidamente, asearlos, vestirlos y abrigarlos, pero no podían hablarles, sonreírles ni mostrarles afecto alguno.

El gran Guillermo no pudo averiguar cómo se comunicarían esos niños, porque todos, todos sin excepción, murieron.

Aunque parezca mentira, los bebés lactantes, los niños entre cero y doce meses, pueden sufrir depresiones graves. En ellos la enfermedad de la depresión se manifiesta de una manera muy distinta a como lo hace en el adulto, que puede hablar y expresar sus sentimientos.

Los lactantes cuando se deprimen muestran apatía por el entorno, se niegan a comer, muestran desnutrición, falta de desarrollo psicomotor e infecciones frecuentes que acaban con su muerte.

A ese cuadro le llamamos en psiquiatría se le llama 'Depresión anaclítica de Spitz', por ser este médico el primero que la describió. Esa fue probablemente la enfermedad que acabó con la vida de aquellos pobres niños a los que en se les negaba el afecto. Y es que entre las necesidades básicas del ser humano está la de ser amado. Cuando somos amados, aprendemos a amar.

Los bebés necesitan comer y beber, alimentarse e hidratarse, y además siempre están necesitados de una sonrisa y de caricias. Sólo hay que asomarse a su cunita y encontrarse con su mirada, entonces alzan los brazos, se mueven alborotados y una sonrisa ilumina su cara.

Los bebés no pueden vivir sin amor… ¿Y los mayores? Los adultos sin amor simplemente sobrevivimos.

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